Lo repetitivo llega hecho
Lee el correo o el PDF, comprueba los datos y los deja en tu ERP o tu CRM. Nadie vuelve a copiarlos a mano.
Inteligencia artificial
Sistemas y procesos
Empresa
Ya utilizas Inteligencia Artificial. Pero una cosa es hacerle preguntas y otra muy distinta es ponerla a trabajar como uno más del equipo.
Agentes de IA para empresas: conecta la IA con tus procesos, herramientas y datos para que lea, entienda y actúe por ti, hasta donde tú decidas.
IA aplicada a procesos
Correo de un cliente · 1 adjunto
Hola. Os pido 1lo del mes pasado, pero 20 más, y os adjunto 2la factura que os faltaba. Gracias.
Confían en Atlai
Lee el correo o el PDF, comprueba los datos y los deja en tu ERP o tu CRM. Nadie vuelve a copiarlos a mano.
Sin bandejas que se acumulan en vacaciones o en los picos de trabajo. A las ocho de la mañana o un domingo.
Tu equipo sigue con su correo y sus programas de siempre. El agente trabaja por detrás.
Qué resuelve solo y cuándo pasa el caso a una persona. Empieza con poco margen y se lo das cuando demuestra fiabilidad.
Qué leyó, qué decidió y por qué. Si algo sale mal, se ve dónde y se corrige.
Hace el trabajo que antes no se podía automatizar: el que obliga a leer, entender excepciones y decidir entre unas pocas opciones. Algunos encargos que encajan bien:
Lee el PDF, comprueba proveedor, importes e impuestos y la registra en el ERP. Las que no cuadran, las separa y envía a una persona.
Entiende qué piden aunque cada cliente escriba a su manera, revisa existencias y tarifas y crea el pedido.
Clasifica lo que entra, prepara la respuesta de lo que sabe y reparte el resto a quien toca.
Comprueba que está completa y reclama lo que falta. El día a día de departamentos de calidad, asesorías y despachos.
Prepara el borrador con tus tarifas y lo que se hizo otras veces. Una persona lo revisa y lo envía.
Recoge los datos, consulta el pedido y propone una solución, o pasa el caso a una persona.
Un paso
El proceso sigue siendo una automatización de siempre. La IA solo entra donde hay que leer o entender algo.
Un proceso
Recibe el caso, lo entiende, comprueba los datos, decide entre unas pocas salidas y actúa en tus herramientas. Tú solo revisas lo dudoso.
Un compañero/a
Le encargas cosas distintas cada día y trabaja con tus documentos, tu tono y tus herramientas. Aprende sobre la marcha, de tus correcciones y de lo que le vas enseñando, como cualquiera que entra nuevo en el equipo.
No siempre la IA es la mejor opción. Si el trabajo se puede describir con reglas fijas, del tipo «si llega esto, haz aquello», sin tener que leer ni interpretar nada, quizás una automatización lo resuelve sin depender de la IA.
Diagnóstico gratuito
30 minutos para entender tu proceso y dónde puede ayudar la IA.
Conocemos el proceso real
Nos sentamos con quien hace el trabajo. Cómo funciona de verdad.
Elegimos juntos qué automatizar
Qué merece IA, qué basta con una regla y qué es mejor no tocar.
Lo construimos sobre tus herramientas
Un solo proceso para empezar, probado con tus casos reales de las últimas semanas.
Primero propone, luego actúa
Al principio una persona confirma cada caso. Cuando ves su fiabilidad, le das más margen.
Que algo pueda hacerse con IA no significa que deba hacerse con IA. Estas son las señales de que en tu empresa sí compensa. ¿Cuáles te suenan?
Selecciona las que te suenen.
Reserva tu diagnóstico gratisY si tu proceso se resuelve mejor sin IA, con una automatización sencilla, te lo diremos igual.
Un agente de IA es como alguien nuevo en el equipo: no le das las llaves de todo el primer día.
Depende del proceso y del volumen. Normalmente tiene tres partes: una implantación inicial a precio cerrado; un mantenimiento mensual, opcional, si quieres que sigamos vigilando el proyecto; y el consumo de IA según el uso. Antes de empezar, tendrás claro cuánto te costará operar el sistema.
Un primer agente con un encargo acotado suele estar trabajando con casos reales en pocas semanas. Empieza proponiendo y una persona confirma; cuanto más delicado es lo que hace, más tiempo pasa en esa fase antes de dejarlo actuar solo.
Se equivocará alguna vez, como cualquiera. Por eso cada proceso define qué puede resolver solo, qué debe validar una persona y cuándo tiene que parar y avisar. Y cada caso queda registrado para poder revisarlo.
El agente solo accede a lo que necesita para su tarea. Usamos los modelos a través de sus servicios para empresas, con condiciones que excluyen entrenar con tus datos, y cuando la información no puede salir de tu entorno lo diseñamos así desde el principio.
Sí, siempre que la herramienta tenga una forma de conectarse. Es lo primero que miramos. Si tiene API, trabajamos con ella; si no, buscamos otra vía, y si no existe te lo decimos antes de empezar. Normalmente no hay que cambiar de herramientas.
No. Lo construimos nosotros y, si contratas el mantenimiento, también lo vigilamos y lo mantenemos. Siempre está bien tener, eso sí, alguien dentro de la empresa que conozca bien el proceso y se lleve bien con la tecnología. ¿Tienes un equipo técnico? Trabajamos con ellos.
Es un sistema que recibe una tarea, consulta la información que necesita, decide qué pasos seguir y actúa directamente en las herramientas de la empresa, como el ERP, el CRM o el correo. Trabaja dentro de unos límites definidos y deriva el caso a una persona cuando necesita criterio o no tiene suficiente información.
ChatGPT, Claude o Gemini responden a quien les pregunta y un chatbot conversa con tus clientes. Un agente de IA no espera preguntas: se pone a trabajar cuando llega un correo, un pedido o una factura, y termina el trabajo él mismo en tus aplicaciones, con los permisos que le hayas dado. Si quien está al otro lado es un cliente, lo que necesitas es un chatbot o un agente de voz.
Si la información llega siempre igual y los pasos no cambian, una automatización clásica es más barata y más fiable. El agente de IA compensa cuando hay que entender lenguaje natural, documentos distintos entre sí o decidir entre varias opciones. Muchas veces se combinan.
La IA no debería sustituir lo que ya puede resolverse de forma determinista. Si una tarea tiene reglas claras y siempre debe dar el mismo resultado, preferimos código. Reservamos la IA para lo que realmente necesita interpretar lenguaje, documentos o situaciones menos estructuradas.
Empieza por un proceso concreto que se repita mucho y dependa de que alguien lea, interprete o revise información. No hace falta automatizarlo entero: muchas veces empezamos por una parte pequeña que consume mucho tiempo o es propensa a errores y ampliamos desde ahí. Y si todavía no sabes por dónde empezar, lo vemos juntos en un diagnóstico gratis de 30 minutos.
No. Trabajamos con pymes de toda España. La mayoría de proyectos los hacemos en remoto, aunque cuando hace falta también nos desplazamos a las oficinas del cliente.